domingo 15 de junio de 2008

¿Cómo será ese nuevo Otro?

¿Quién será ese nuevo Otro? ¿Cómo transcurrirá nuestro encuentro? ¿Qué cosas nos diremos? ¿En qué lengua? ¿Sabremos escucharnos? ¿Sabremos entendernos? ¿Sabremos, entre los dos, seguir aquello que -en palabras de Joseph Conrad- "habla de nuestra capacidad de alegría y de admiración, diríjase al sentimiento del misterio que rodea nuestras vidas, a nuestro sentido de la piedad, de la belleza y del dolor, al sentimiento que nos vincula con toda la creación; y a la convicción sutil, pero invencible, de la solidaridad que une la soledad de innumerables corazones: a esa solidaridad en los sueños, en el placer, en la tristeza, en los anhelos, en las ilusiones, en la esperanza y el temor, que relaciona cada hombre con su prójimo y mancomuna toda la humanidad, los muertos con los vivos, y los vivos con aquellos que aún han de nacer"?

Este es el último párrafo del discurso que dio Ryszard Kapuscinski durante su acto de investidura de doctor Honoris Causa de la Univesitat Ramon Llull, el 17 de junio de 2005.

Hasta hace unos meses no sabía nada sobre este hombre. Leí hace tiempo un libro suyo, titulado Un día más con vida, al que puedo calificar como estremecedor. A primera vista Kapuscinski parece ser un ambicioso periodista que en ocasiones busca la muerte. Un examen más detallado permite al lector darse cuenta de que este hombre es un buscador de respuestas.

Este fantástico discurso nos adentra en la simplicidad con la que las relaciones sociales se desenvuelven. Con esto no pretendo decir que el comportamiento entre seres humanos sea simple, me refiero a algo más profundo: sus estructuras.
La comunicación es un ente que solemos, de manera cotidiana, encapsular dentro del campo tecnológico. El concepto se comunicación parece limitarse a coger el teléfono o no, ver las noticias, leer el periódico, charlar con el vecino o simplemente girar la cabeza para no ver a alguien que nos desagrada.

Sin embargo es más interesante si observamos la predisposición del individuo a conocer a los “Otros”; las actitudes que un individuo manifiesta por aspectos culturales y generacionales. Enfado, curiosidad, rechazo, desconfianza, ignorancia, desprecio, alegría, amabilidad, violencia…todo ello se resume en conflicto, aislamiento y cooperación.

Os invito a que leáis el texto íntegro y –algo más interesante aun- a observar vuestra actitud frente a los desconocidos, ya que la observación es el primer paso hacia la reflexión.


1 aullidos:

vaklam dijo...

Hola,

me ha gustado mucho esta entrada y, puesto que la has escrito hace més y medio, me intriga saber cuales son las conslusiones a las que has llegado al observar a la gente y sobretodo, a las reacciones que uno tiene al hacerlo.

A qué conclusiones has llegado?

Saludos,
V.